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Jaime Blanco Landau

Soy emprendedor, experto en liderazgo digital, conferencista, y contribuyo regularmente con medios de comunicación.
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Si quieres convertirte en un líder, no esperes un título elegante ni la oficina más grande. Puedes comenzar a actuar, pensar y comunicarte como un líder mucho antes de esa promoción.

Además, una promoción es una forma de reconocimiento, pero no te convierte en un líder. Ni tampoco lo hace exceder los indicadores de rendimiento o tener la palabra «gerente», «director» o «VP» en tu tarjeta de presentación.

El liderazgo es una actitud, no un título. Aquí hay cinco características de liderazgo que puedes adoptar incluso si acabas de unirte un equipo de trabajo organización.

No Aceptes el «Status-Quo»

Los mejores líderes no hacen nada simplemente porque «es la forma en que siempre se ha hecho». Y no tienen miedo de «revolver» las cosas para crear un cambio y avanzar.

Para realmente asumir un papel de liderazgo, debes estar dispuesto a decir lo que piensas, rechazar y hacer preguntas difíciles. Si te sientes inseguro acerca de tus contribuciones y de hablar, no temas. No necesitas ser fuerte o «agresivo» para compartir tus ideas. Solo debes estar dispuesto a sentirte un poco incómodo, al menos al principio.

Una de las mejores maneras de sentirte confiado al expresar tus opiniones o ideas desafiantes en una reunión es hablar temprano. Di algo, cualquier cosa, dentro de los primeros cinco minutos, y te sentirás más cómodo cuando tengas algo impactante que agregar más adelante. Cuando hables, debes estar preparado para respaldar tus afirmaciones y no te desanimes si no terminas con la idea ganadora. Todo es parte del proceso.

Sé un «Iniciador»

Los líderes son proactivos y se motivan a sí mismos, y hacen las cosas sin que se les pida ni se les diga. Al mantener una perspectiva de la misión final, identifican las necesidades y actúan para satisfacer estas necesidades sin esperar la dirección de la gerencia. Persiguen los mejores procesos, innovan y hacen recomendaciones que tienen un impacto más allá del alcance de su función.

Aprovecha las oportunidades de liderazgo, no importa lo pequeñas que sean

Asegúrate de que tu actitud de «déjame tomar eso» se extienda más allá de tu relación con tu jefe. Levanta la mano para nuevas iniciativas, especialmente aquellas que puedan ser visibles para quienes se encuentran fuera de tu equipo. Esto les dará a los demás una idea de cómo te desempeñarás en un papel más importante. No tiene que ser un proyecto intenso, de meses de duración. Puede ser algo tan simple como facilitar una reunión, ofrecer ayuda con eventos de reclutamiento o intervenir para negociar un conflicto entre pares.

También puedes encontrar oportunidades fuera de tu oficina. Puedes sentarte en la junta directiva de una organización sin fines de lucro local u organizar el día del voluntariado de tu comunidad. Estas actividades envían la señal de que aspiras al potencial de liderazgo.

Construye relaciones

Recuerda: «No es a quién conoces, sino a quién te conoce». Cuando te evalúan para una promoción, es poco probable que tu jefe se siente solo en una habitación y contemple tu potencial. Confiará en otros para evaluar tu capacidad, lo que significa que necesitas colaboradores en toda la organización, personas conscientes del trabajo que está realizando. No tomes a la ligera ninguna interacción que pueda parecer informal. Trata cada situación como una oportunidad para demostrar el valor que aportas a la organización y tu conocimiento del negocio.

Toma riesgos calculados

Los que siempre hacen las cosas están de acuerdo con lo que se dice y cumplen las tareas. Los líderes están dispuestos a enfrentar los problemas difíciles, aquellos que la mayoría de las personas evitan. Están dispuestos a hablar en lugar de aceptar algo que sienten que será un error. Ven las implicaciones generales de lo que están haciendo y tratan de comprender su impacto. Esto significa ser estratégico y mirar todos los lados de un problema y las consecuencias de varias acciones.

A veces, esto significa cuestionar la autoridad, de manera positiva y respetuosa, o plantear cuestiones importantes que aparentemente no tienen relación con la tarea en cuestión.

Tener una perspectiva que se extienda más allá de tu usual lista de tareas diarias te ayudará a demostrar tu liderazgo, incluso si no tienes el título. Recuerda, el verdadero liderazgo no se trata de rangos o títulos de trabajo. Es una actitud. Es la forma de hacer lo que haces.